Qué hacer en Manresa un fin de semana

El río Cardener y la Seu de Manresa

El Puente Viejo (Pont Vell) de Manresa se encuentra dentro de las imágenes mucho más conocidas de la región. Con unos ocho arcos y medio, el puente comprende el cauce del río Cardener y proporciona una visual hermosa con la Seu de Manresa en el fondo o dentro suyo, como prefiráis. Desde lo prominente asimismo vais a tener una panorámica completa de la Gruta de Sant Ignasi.

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Turismo en Manresa

Tras dejar el turismo en un aparcamiento de pago (estacionar gratis en Manresa no es exactamente simple), fuimos hasta uno de sus espacios mucho más icónicos: la Plaza Mayor. Es un punto maravilloso para comenzar la visita, puesto que está en el centro de todo, tiene bastantes inmuebles atrayentes y su ámbito es inusual a cualquier hora del día.

Si bien la Plaza Mayor de Manresa fué mudando en todo el siglos (las guerras, los incendios y las catástrofes naturales no tuvieron piedad con ella), la verdad es que el día de hoy es un espacio bello. Su primordial referencia es el Municipio de la ciudad, pero las distintas viviendas de colores que la cubren asimismo son dignas de mención.

¿Qué Ver en Manresa?

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Pertence a los iconos de la región y sitio de culto para los jesuitas. San Ignacio (principal creador de la Compañía de Jesús) peregrinó desde Loyola hasta Manresa y en el momento en que llegó quedó fascinado por las vistas de Monserrat y se recluyó en esta gruta para redactar el libro: Ejercicios Espirituales. Más tarde, se creó una iglesia adyacente, el convento de jesuitas y un centro de espiritualidad. En la gruta se guarda la piedra original y el pasillo previo está adornado con vidrieras de colores y una pasmante estatua de 2 ángeles de bronce diseñados por el artista Josep Llimona.

Ingresa a la gruta de San Ignacio, el Escorial de los jesuítas

En el monasterio de Montserrat fue donde Ignacio de Loyola en 1522 abandonó su traje militar en frente de la Moreneta para vestir con andrajos y peregrinar descalzo (al comienzo pensó en llegar a Jerusalén). El sitio en el que se detendría nada menos que diez meses fue Manresa. En las afueras de la región vieja, se refugió en una suerte de abrigo en la roca donde no solo se dedicó a meditar o ayunar hasta un radical, sino más bien además de esto a redactar entre las proyectos cima del catolicismo y que daría enjundia a la Compañía de Jesús, natural de 1534 bajo los preceptos del propio San Ignacio (canonizado en 1622 por el Papa Gregorio XV). Los «Ejercicios espirituales» nacieron, por consiguiente, en una gruta o coveta de Manresa que miraba hacia Montserrat y, por consiguiente, la razón de ser de cientos de peregrinos que desde ese momento fueron siguiendo los pasos del beato en el popular como «Sendero ignaciano». Un viaje desde la casa donde nació en la guipuzcoana Azpeitia y finalizando, naturalmente, en su coveta manresana.