Cómo respira la tortuga marina

Las tortugas tienen una manera particular de respirar, pues no utilizan los pulmones como los humanos o los animales terrestres.

En cambio, las tortugas utilizan el sistema cloacal, un órgano situado en la parte de atrás del cuerpo que actúa como una suerte de «respirador» para obtener oxígeno del agua. Así, las tortugas tienen la posibilidad de vivir a la perfección en entornos acuáticos sin la necesidad de salir a la área a respirar

Las tortugas acuáticas respiran por la boca y la garganta

Bueno, si bien parezca extraño y poco común en los vertebrados , hay especies de tortugas acuáticas que tienen la posibilidad de respirar por la boca y la garganta. Las tortugas marinas y terrestres no efectúan esta clase de respiración.

En el momento en que los terapain están bajo el agua, no tienen la posibilidad de emplear sus pulmones salvo que suban a la área. Pero hay especies de tortugas acuáticas que dejan que el oxígeno se propague por medio de las membranas de sus bocas y gargantas.

¿De qué manera respira la tortuga?

Como la mayor parte de los animales terrestres, la tortuga tiene un grupo de pulmones por medio de los que respirará. Conforme incrementa su actividad, asimismo lo realiza la demanda de aire. La tortuga, en dependencia de la clase, puede contener la respiración a lo largo de un buen tiempo bajo el agua.

Por norma general, las tortugas son dependientes de la temperatura. En tiempos con temperaturas invernales o temperaturas bajas y húmedas que caen bajo el punto de congelación, la mayor parte de las tortugas de todo género subsisten al tiempo sin comer hasta 5 meses o mucho más (a lo largo del invierno y las estaciones lluviosas).

¿De qué forma respiran las tortugas marinas?

Las tortugas marinas tienen que salir a la área para inhalar aire por la nariz. El aire pasa por medio de la laringe y la tráquea hasta llegar a los pulmones.

Los pulmones están bajo el caparazón, pero no tienen diafragma. Por su morfología corporal, las tortugas marinas no tienen respiración torácica, o sea, el caparazón no puede extenderse y contraerse como nuestras costillas.

Buen manejo del oxígeno

Las tortugas marinas, siendo animales de sangre fría (no tienen la posibilidad de termorregularse y dependen de la temperatura exterior -lo vamos a explicar en otro articulo), tienen un metabolismo mucho más bajo, tienen un metabolismo mucho más bajo que los mamíferos. Esto les deja vivir mucho más tiempo con exactamente la misma proporción de oxígeno y, por poner un ejemplo, una foca. Además de esto, al bucear intensamente, las tortugas marinas activan una suerte de «reflejo de buceo» que les deja achicar la continuidad cardiaca y limitar la circulación sanguínea a los órganos fundamentales a lo largo del buceo, reduciendo aún mucho más el consumo de oxígeno. Asimismo son muy tolerantes a la hipoxia, singularmente a la cerebral, que en contraste a los mamíferos marinos, cuando menos en la tortuga boba (Caretta caretta) se demostró que sigue con vida múltiples horas sin oxígeno.

Para iniciar, el caparazón de la tortuga marina no está absolutamente fusionado a nivel del hueso con el plastrón (la parte ventral), pero hay un espacio de tejido conectivo entre los dos que deja alguna compresión. . Esto se transporta al radical en la situacion de la tortuga laúd, en tanto que no posee un caparazón óseo como otras tortugas marinas. Además de esto, el sistema respiratorio (pulmones y vías respiratorias) de las tortugas marinas se colapsa a una hondura de unos 80-160 m, lo que les deja aguantar largas inmersiones sin inconvenientes de narcosis por exceso de nitrógeno diluido, o síndrome de descompresión mientras que suben. Queda algo de aire en ellos, pero en zonas donde no hay trueque gaseoso. Además de esto, se inhabilita la circulación sanguínea al pulmón. En todo caso, semeja que las tortugas laúd cambian el tiempo que pasan a distintas profundidades, y que se levantan mucho más poco a poco desde una inmersión profunda, lo que impide la capacitación de burbujas de nitrógeno conforme se levantan.